La realidad sobre los comedores ecológicos

Hace unos años parecía que, aunque era un mercado pequeño, los comedores ecológicos crecerían considerable en detrimento de los de alimentación convencional en cada comunidad autónoma. Sin embargo, y no todos nos desplazamos en la misma dirección: mientras uno parece que avanzan en el sector ecológico hay otros que tienen que ir atrás para volver a situarse donde eran al principio.

Los comedores ecológicos nacieron con la idea de educar y, al mismo tiempo, alimentar de una manera sostenible, cercana y nutritiva, basándose en la promoción de dietas saludables, seguras, de procedencia local / regional, de temporada, que tuvieran en cuenta el medio ambiente y que promocionaran la salud y la comunicación y apoyaran las cadenas de suministro cortas. Todo ello, sin olvidar promover la relación con todos los agentes implicados: alimentación, producción y educación.

 

¿Por qué deberíamos apostar por comedores ecológicos?

Los comedores ecológicos suelen estar gestionados por las asociaciones de padres y madres (AMPA), equipos educativos o la dirección de la escuela, entre otras posibilidades.

Tienen, generalmente, cocinas pequeñas, cocineros de confianza, proveedores de calidad y proximidad y, en la mayoría de los casos, de producción ecológica. Entre las bases organizan todo tipo de acciones para hacer partícipe a todos que formará parte de este comedor (alumnos, padres, profesores, cocineros, etc.), como visitas a los productores, trabajo conjunto con las familias (talleres, charlas …), organizar extraescolares de cocina saludable, facilitar opciones de desayunos y meriendas saludables, tener un huerto en la escuela, etc.

Además, los menús se centran en el consumo diario de verduras ecológicas de temporada, Un equilibrio entre proteínas vegetales y animales y el 50% de los alimentos de proximidad (que ayuda a reducir el gasto de transporte, a dar continuidad a los productores y fortalecer la economía local, entre otros).

Sin embargo, aunque ciertas comunidades autónomas crecen, en Cataluña parece que vamos en sentido contrario. En algunas comarcas, los comedores ecológicos han pasado de ser gestionados por las AMPA a serlo por los consejos comarcales.

¿Qué pasa cuando las AMPA pierden el poder?

Hay escuelas pequeñas que luchan por mantener los niveles de calidad y exigencia en los productos y alimentos que ofrecen a los estudiantes que han tenido hasta el momento. Pero, por desgracia, hay intereses económicos de ciertos colectivos que lo entorpecen.

Una AMPA está formada por los padres, que, como tales, velan por la salud y el bienestar de los hijos. Si este poder se pierde en manos de otro sector poco implicado con los alumnos, muy probablemente acabará favoreciendo modelos de precio en que la calidad del producto representa el último eslabón.

Cuando hablamos del modelo ecológico, muchas personas se tapan los oídos y creen que el aumento de precio que implique les supondrá un gasto impagable, pero es importante dar a entender que ahorrarse “un euro hoy puede implicar gastar cuenta tres mañana “.

Los comedores ecológicos no apuestan sólo por ofrecer alimentos ecológicos sin más. Hacer un cambio en todo ecológico sin dar importancia a lo que no tiene ningún sentido. Una acción así podría tener efectos beneficiosos, pero no todos los que se necesitan. es importante reestructurar los menús, educar a los hijos, pero también educar a los padres para hacerles entender de qué manera se deben alimentar. En definitiva, hacer un trabajo en profundidad. Los comedores ecológicos van mucho más allá de hacer un simple cambio en los productos. Por eso, volver al modelo convencional, puede suponer una gran crisis después de los avances (por pequeños que sean) que hemos hecho durante estos años. Aprender a alimentarnos y hacerlo de manera correcta hoy puede suponerse beneficios físicos, poblacionales (ayudaremos la economía local, reduciremos las emisiones de CO2 gracias al cultivo de proximidad, a no usar pesticidas …) en un futuro próximo.

La base es la educación alimentaria

¿Quién quiere que sus hijos coman alimentos precocinados, de baja calidad y precalentados?

Este tipo de alimentación es la que encontramos en la mayoría de comedores convencionales: con verduras congeladas, fuera de temporada y de productores lejanos; del mismo modo que hay legumbres envasados, cereales refinados, peces de piscifactoría de otros países, precocinados, fritos, salsas, azúcares y proteína animal en casi todos los platos. Estos factores a la larga pueden tener efectos tanto sobre la salud de los niños como sobre su coeficiente intelectual.

Por ello, el cambio debe hacerse gradualmente y fomentar la participación de todos para crear un modelo factible y educativo. Al principio puede resultar complicado para gran parte de los niños, pero, cuando empiecen a apreciar el sabor real de los alimentos y en noten los beneficios agradecerán la decisión. Además aprenderán a respetar el medio ambiente, a entender las repercusiones de las emisiones del CO2 y cómo reducirlas y la importancia de la sostenibilidad.

Las Canarias a la cabeza, Cataluña a la cola

Desde que se impulsaron los modelos de comedor ecológicos, Canarias fue la comunidad con más recorrido, ya que ha sido la que más ha impulsado este tipo de aplicaciones gracias al programa “Ecocomedores”, que forma parte del “Plan de actuación para el desarrollo de la producción ecológica en Canarias “, que arrancó en 2010. Hacen más formación y sensibilización respecto al tema en cuestión, y, de hecho, se autoabastecen toda la fruta y verdura de la que disponen, y priorizan la producción local.

Mientras tanto, Cataluña está perdiendo la potestad de gran parte de los comedores ecológicos y exportando la mayoría de sus productos (aunque este factor no es ninguna novedad) aunque es, justamente, una comunidad que dispone de las condiciones de un medio capaz de sembrar y proveer casi todos los alimentos de la dieta mediterránea en su población. Todo esto implica que crezca el coste económico que tienen.

En definitiva, tenemos que luchar para conseguir volver, al menos, al punto en que nos encontrábamos y defender un estado en que las decisiones formen parte de los colectivos implicados y de aquellos que velan por el bienestar de la población. Un comedor ecológico nos asegura un entorno mejor, un estado de salud mejor y, en definitiva, un futuro mejor.

Si desea obtener información sobre el funcionamiento de los comedores ecológicos puede entrar en la web y conocer de primera mano los procesos que llevan a cabo para implementar el modelo.

 

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