La trampa de las calorías: alimentos reales frente a productos vacíos

Soléis pensar en las calorías que ingiera en el día a día y la obsesión por reducir al máximo os bloquea y os agota?

Si es así, siga leyendo porque tengo buenas noticias: una alimentación saludable y equilibrada no depende de las calorías sino de la alta densidad nutricional de los alimentos consumidos. Así que, a partir de ahora mismo, propongo que se olvide de las calorías. Qué pasada, ¿verdad?

Pues todavía no se ha acabado: os cuento qué es esto de los alimentos de alta densidad nutricional y la mejor manera de seguir una dieta equilibrada y saludable sin normas, sin restricciones y con flexibilidad.

¿Cuáles son los alimentos de alta densidad nutricional?

Los alimentos de alta densidad nutricional son los que aportan los macro, micro y fitonutrientes que necesitamos. Alimentos reales y naturales que nutren de verdad. Y cuáles son estos alimentos? En general todas las verduras y hortalizas.

Son ricas en vitaminas, minerales y fitonutrientes -sustancias con acción antioxidante como los betacarotenos, las antocianidinas, el resveratrol y el licopeno.

Las hortalizas y verduras aportan, además, la fibra necesaria para cuidar la flora intestinal y también son ricas en hidratos de carbono, así que se convierten en una fuente ideal de este macronutriente para poder minimizar el consumo de pasta y cereales.

Si consume verduras y hortalizas diariamente y de forma variada, Combinando según la estación del año y preferencias personales, ya tendrá un aporte suficiente de vitaminas, minerales y fitonutrientes, así como de fibra, imprescindible para que los intestinos funcionen bien.

También son alimentos con una densidad nutricional alta los huevos, la mantequilla (siempre de vacas de pasto o de cría ecológica), el pescado azul pequeño, las vísceras, los lácteos enteros (ecológicos o de animales de pasto), los frutos secos, el aguacate o los aceites de primera presión en frío (oliva, lino, coco …).

Todos son alimentos con muchas calorías, pero también, y aquí está la clave, contienen vitaminas liposolubles (A, D, K y E) indispensables para una infinidad de funciones orgánicas y que nunca encontraremos en otros alimentos demasiado comunes y muchas veces con pocas calorías, pero que, en cambio, no aportan calidad nutricional.

Productos vacíos: sin calorías, sin nutrientes y con demasiado ingredientes

Por ejemplo, las galletas de arroz o de otros cereales son productos prefabricados y presentados en los supermercados con infinidad de formas y colores, pero en realidad son alimentos vacíos o, mejor dicho, productos huecos, porque no los podemos considerar alimentos nutritivos , ya que no cubren las necesidades nutricionales del organismo: no «alimentan». De hecho, en algunos casos, incluso pueden crear desórdenes tales como necesidad de comer de más o bajadas de azúcar en sangre. Por tanto, no son productos recomendables para la salud.

Y todo esto también es aplicable a los productos alimenticios procesados ​​ecológicos. Sí, sí, los que encontramos en tiendas de comida eco!

Este tipo de productos procesados ​​y huecos se pueden detectar e identificar rápidamente: leyendo las etiquetas podemos ver que la mayoría incluyen los «mismos» ingredientes no reales con nombres extraños que maquillan la realidad: varios tipos de harinas de diferentes cereales, azúcares refinados, grasas hidrogenados, grasas y aceites no saludables, edulcorantes con diferentes nombres, cantidades desmesuradas de sal y sodio, aditivos, conservantes, y potenciadores de sabor y texturizantes.

Y aquí está la trampa de las calorías. porque vivimos en una sociedad sobrealimentada, pero desnutrida. Qué contradicción, ¿verdad?

Veámoslo con ejemplos: si consume unas galletas de sólo 99 kcal, son calorías vacías de micronutrientes. En cambio, si elegimos un alimento natural, con alta densidad nutricional, aunque contenga la misma cantidad de calorías o más, es un alimento completo que aporta variedad de micronutrientes. Un huevo, por ejemplo, aporta unas 155 kcal por cada 100 g, pero en comparación, es un alimento más nutritivo que ofrecerá más nutrientes al organismo: proteínas, grasas saludables, vitaminas A y D, y luteína y zeaxantina, entre otros.

Los alimentos vacíos, en cambio, tienen consecuencias orgánicas. Acaban alterando la sensación de hambre y saciedad, nos hacen sentir más nerviosos, nos dificultan la concentración y pueden, incluso, provocar insomnio.

En cambio, consumiendo una gama amplia y variada de alimentos reales, no procesados, sin etiquetas kilométricas, frescos y naturales, mejoramos el estado de ánimo, nos sentimos más satisfechos y necesitamos comer menos veces al día. Así que menos es más. Priorizar la calidad por encima de la cantidad.

El consumo excesivo de cereales

Hemos visto que hay alimentos reales, naturales y altos en calorías que sí cubren las necesidades nutricionales y que, en cambio, encontramos fácilmente muchos productos vacíos de nutrientes y bajos en calorías que no alimentan ni aportan los nutrientes básicos para el organismo .

Pues bien, centrémonos ahora en los cereales. Y es ahora cuando os invito a preguntaros: qué cantidad de cereales consume cada día?

Probablemente muchos, ya que basamos la dieta en este alimento y lo comemos de diferentes formas entre una, dos o tres veces al día: desayunamos pan, comemos arroz, merendamos coquetas, cenamos tostadas, desayunamos pan, comemos macarrones, merendamos palillos, desayunamos pan , hacemos un piscolabis de bastoncillos, comemos espaguetis, cenamos pizza, y así muchos días; quizás demasiado para disfrutar de una dieta equilibrada y saludable.

A este hecho hay que añadir una variable más: los cereales, aunque en ocasiones son bajos en calorías, no ofrecen los nutrientes y micronutrientes básicos para el correcto funcionamiento del cuerpo. En cambio, sí que aportan hidratos de carbono, que nos sacian cuando los comemos, dan sensación de saciedad y esto hace que desplazamos otros alimentos mucho más ricos nutricionalmente hablando.

Pero entonces, cómo podemos equilibrar esta situación?

Añadiendo a comidas diarias muchas hortalizas, verduras y otros alimentos ricos en proteínas y grasas saludables, Como los que he nombrado recientemente: huevos, mantequilla ecológica, pescado azul, lácteos enteros ecológicos, frutos secos, semillas, aguacate y aceites de primera presión en frío.

Y si estos alimentos son ecológicos, aún mejor, ya que aportan más micronutrientes que las verduras, hortalizas y frutas de cultivo convencional.

Dejemos de contar calorías para siempre

En definitiva, si hasta ahora ha contado las calorías de todo lo que come, os propongo cambiar el enfoque, cambiar la mirada.

Nuestras decisiones sobre qué comemos y cómo lo comemos determinan a largo plazo nuestra salud y la del planeta.

Así que, si está consumiendo productos bajos en calorías, pero que no cubren en absoluto sus necesidades nutricionales, o está dejando de comer alimentos más calóricos, pero con un alto contenido en micronutrientes, macronutrientes y fitonutrientes esenciales para estar sanos, cambian la situación .

Dejar de contar calorías para siempre y comed habitualmente alimentos con grasas saludables como huevos, pescado azul pequeño, entonces, aceite de oliva virgen extra o aguacate; alimentos densos nutricionalmente y con grasas que el cuerpo necesita para funcionar y que, además, no engordan.

Y verduras y hortalizas frescas. Incluya en la dieta gran cantidad de este grupo de alimentos; tienen una densidad nutricional elevada y, además, un índice calórico bajísimo, aunque a estas alturas, que importan las calorías, ¿verdad?

 

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