Transforma tus desayunos con comidas saludables con Martina Ferrer

“El momento en que desayuno es mi momento” cervecita “, aquel espacio de tiempo para relajarme y disfrutar de forma placentera”. así son los desayunos de Martina Ferrer. Tranquilos, muy variados y con una alta densidad nutricional pero, sobre todo, muy conscientes y también muy alejados del tradicional vaso de leche con galletas, del clásico bocadillo de pan blanco con embutido de baja calidad y del tazón de cereales azucarados. Todas estas, propuestas tan típicas que hemos visto desde siempre a las pirámides nutricionales, a las recomendaciones tradicionales, en los anuncios, en las películas y en las series de televisión y, también, en la mayoría de bares, cafeterías, hoteles y muchas escuelas.

 

El desayuno es, definitivamente, una asignatura pendiente para muchos de nosotros. Aunque comemos y cenamos bastante sano, nos cuesta mucho dejar atrás el café y las tostadas y, más aún, nos cuesta saber si los podremos sustituir de verdad. Además, nos acompañan un buen grupo de prejuicios y de malos hábitos nutricionales. Pero, os han dicho que el desayuno debe ser igual que el resto de comidas y que hay debe incluir grasas, proteínas y verduras? Os han propuesto nunca tomar un caldo de miso para el desayuno? Y una ensalada o un plato con pescado azul?

Todo esto es lo que hace la Martina Ferrer, dietista y nutricionista integrativa, especialista en PNI (psiconeuroinmunología) a su primer libro dedicado, precisamente, a este momento tan sagrado: el desayuno. Toda una oda a la primera comida del día que, la mayoría, tenemos mucho malentendido. “Ni es la comida más importante, ni hay que desayunar como un rey“, Me explica Martina. “Todo depende del apetito con que nos levantamos, de la hora que nos levantamos, de si después haremos trabajo físico o mental, de si estamos en el despacho o en el huerto”, me dice. Todo ello, muy fiel a su filosofía que también aplica a La Consulta de Etselquemenges y que entiende la salud en base a la “individualidad” de cada uno, porque no hay normas que nos sirvan para todos y porque hay que respetar los propios ritmos y necesidades.

En el libro “desayunos saludables“(Integral, RBA libros) no encontrará propuestas con alimentos de consumo rápido y fáciles de usar, ni cargadas de productos poco nutritivos que nos disparen los niveles de azúcar en sangre. En el libro de Martina encontraréis más de 60 desayunos para todo el año para poner en marcha el día con energía y buen humor: Bebidas frías como batidos o zumos verdes, bebidas calientes como el capuccino de maca y cacao o bebidas vegetales caseras, lácteos y yogures que permitirá preparar desde casa, pudines de chía, opciones con huevos (debes probar la tortilla dulce!), panes saludables (fermentados con masa madre o los que provienen de cereales germinados), crepes, panqueques, Pasteles y muffins elaborados con harina de almendra o de avena, plátano macho, azukis o alforfón, patés vegetales, barritas energéticas y granola y porridges para todos los gustos. En definitiva, un compendio de opciones que pueden definir sus desayunos (y meriendas!) A partir de ahora y que os asegurarán un buen momento de placer en casa o en el trabajo, además de buenas digestiones y energía hasta el hora de comer. Algunas, le harán volver a entrar en la cocina pero, cuando las macetas y os pegue, dará cuenta de que la inversión de tiempo habrá valido la pena.

“Las recetas las he pensado para todos y la mayoría son libres de lactosa y de gluten. No son desayunos terapéuticos aunque por el hecho de añadir verdura ya estamos haciendo un poco de terapia, además de estar cuidando nuestra flora intestinal y nuestro sistema digestivo “, dice Martina, muy satisfecha con la publicación del su primer libro.

Le pregunto qué desayuna ella para saber si se cumple el dicho de “a falta zapatero, zapatos de papel”. Pero, como ya me esperaba, me cuenta que suele tomar “algo de verdura cruda o cocida, en forma de batido, por ejemplo, kéfir de cabra, pudín de chía, la combinación de endibias o hoja verde, como ahora la rúcula o los canónigos, el huevo en sus diferentes formas o algo de fruta o lácteo fermentado. También pescado azul, o caballa o sardinas en conserva, boquerones con vinagre, pero siempre con hoja verde con aguacate, o un poco de olivada o nuevos de brasil “. Y no hace falta que me diga nada más porque, desde que la conocí hace unos años en un retiro de yoga y alimentación detox, puedo asegurar que Martina predica fielmente con su ejemplo.

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